
Una de las obras más interesantes y enigmáticas del pintor sevillano,
sobre todo en cuanto al tema, es La fábula de Aracné. Fue pintado casi
con total seguridad en 1657 para D. Pedro de Arce, Montero del Rey,
aunque en el siglo XVIII ya figura en las colecciones reales. En primer
plano vemos cinco mujeres que preparan las lanas para la fabricación de
tapices. Al fondo, detrás de ellas, aparecen otras cinco mujeres
ricamente vestidas, sobre un fondo de tapices. Esta última escena sería
la que da título al cuadro ya que recoge la fábula en la que la joven
Aracné, al presumir de tejer como las diosas, es retada por Atenea a la
confección de un tapiz. El jurado dictaminó un empate pero Atenea
castigó a Aracné convirtiéndola en araña para que tejiera durante toda
su vida. Con esta fábula, Velázquez quiere indicarnos que la pintura es
un arte liberal, igual que el tejido de tapices, no una artesanía como
la labor que realizan las mujeres en primer término. Poner el mensaje en
un segundo plano es un juego típico del
Barroco.
También hay quien piensa que se trata de una escena del obrador de la
Fábrica de Tapices de Santa Isabel que el pintor solía frecuentar a
menudo. Pero esto no sirve para explicar la escena de segundo plano.
Trate sobre lo que trate, estamos ante una de las mejores pinturas, en
la que Velázquez ha sabido dar sensación de movimiento, como se aprecia
en la rueca de la izquierda, cuyos radios no vemos, y en la figura de la
derecha que devana la lana con tanta rapidez que parece que tiene seis
dedos. También hay que destacar el efecto atmosférico, es decir, la
sensación de que entre las figuras hay aire que distorsiona los
contornos y hace que las figuras estén borrosas. La pincelada no puede
ser más suelta, utilizando manchas como en el caso del gato o el rostro
inacabado de la mujer del centro, que está a contraluz. La luz viene de
la derecha, siendo admirable que con tan limitado colorido se obtenga
esa excelente luminosidad. El artista consigue anticiparse al
Impresionismo en 250 años. Los añadidos posteriores en los cuatro lados hacen la obra más grande pero no menos interesante.
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